Turrón del duro

Dentro de las grandes preguntas irresolubles de la humanidad, hay una aparentemente inocente: ¿por qué el turrón duro es la piraña de las bandejas navideñas? ¿por qué ese azúcar caramelizada que debería ser el acompañante inseparable de la almendra, muerde la bandeja y no se separa? ¿es tan duro el “turrón duro”, o sólo es una leyenda?

En Tampocoblando, un pueblo minero, que de puro imaginario es real, aconteció una historia que les ha marcado para siempre; y todo por unos lugareños que fueron noticia en toda España. La familia “X”, después de pasadas las fiestas, vieron imposible separar varios trozos de turrón duro de su bandeja, habían intentado separarlos con una espátula y ante la imposibilidad recurrieron a cortafrío y martillo. Después de hacer varios turnos intentándolo, tuvieron que recurrir a pedir auxilio a los habitantes del pueblo. La asamblea dio varias soluciones, unos decían que directamente lo llevarán al “Punto Verde” a la zona de los escombros de obras, ya que allí varios de los vecinos habían tirado bandejas otros años mordidas por el turrón duro. Dos mineros propusieron, con una carga adecuada de pólvora, intentar separar el dulce del hermoso plato ovalado. Y la mayoría pensaron que lo mejor era llevar el problema a un programa de televisión y premiar la mejor solución. Un físico nuclear, y un ingeniero atómico solucionaron el entuerto. La familia “X” es feliz, el pueblo Tampocoblando es famoso desde entonces y tienen muchos visitantes, y sabemos de primera mano, que físico e Ingeniero renunciaron a la caja de turrón duro con la cual iban a obsequiarles.  

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