No me extraña nada que los gimnasios hagan su agosto en pleno mes de enero. Es imposible no salir de la Navidad con unos cuantos quilos de más.
Comidas con los amigos, cenas de empresa, comidas y cenas con la familia… y todas y cada una de ellas, con entrantes, primer plato, segundo plato, postres, dulces, cafés, copas, chupitos, champán…y una larga sobremesa donde siempre hay una bandeja con los dulces típicos navideños, de los cuales, por muy inflada que estés sigues comiendo.
En mi casa, el menú de Nochebuena varía poco de un año a otro, pero he de decir que me encanta, sobre todo la tarde que pasamos preparando la cena. Esa vela de mi madre en la mesa, los asados de mi padre, mi hermano pillando el choricillo de turno que acababa de cortar, mi marido y yo con los turrones, y mi perro en guardia constantemente para ver si puede pillar algo.
La verdad es que pecamos de comer demasiado, pero son kilitos de felicidad en buena compañía.
