DÍA 23.- ENCUENTROS Y DESENCUENTROS NAVIDEÑOS

No hay nada más navideño que el anuncio del almendro, y nada más esperado que los reencuentros navideños con aquellos miembros de la familia que, por distintas razones, se encuentran estudiando, trabajando o viviendo fuera de nuestra ciudad.

Ese graaan primer abrazo que parece que va a desmontar en piezas a quien achuchamos; esos besos y miradas llenas de cariño entre los que se encuentran de nuevo… qué bien sienta que lleguen estos días para disfrutar de esas tan añoradas compañías.

Sin embargo, la Navidad avanza, los días se transforman en una sucesión de empachos, de sobremesas, de juegos de mesa, de bailoteos, de alcoholes… y eso, se transforma en los tan tradicionales desencuentros familiares entre cuñados, primos, hermanos….discusiones absurdas o no tanto, que hacen que se olvide esa hermosa sensación del encuentro vivido días atrás, incluso, horas antes, cuando se abrió la puerta de casa y entraron cantando con sus mejores galas.

Hagamos un trato: cuando abramos la puerta y entren nuestros encuentros navideños este año a nuestra casa (o entremos nosotros en la suya) y nos demos ese primer achuchón, hagamos una fotografía mental de cómo nos sentimos, y mantengámosla fresca durante todas las Navidades. Saquémosla en caso de necesidad, de emergencia cuando se avecine un desencuentro, y sentémosla a la mesa estas fiestas. ¿trato hecho?

¿Cómo es tu foto?

¿Te ha gustado? ¡Comparte!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *